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Hace casi 600 años se fundó el legendario mercado, el gran Tlanechicoloyan, antecedente histórico de la Central de Abasto de la Ciudad de México, donde la gran diversidad de productos que ahí cambiaban de manos también procede, como en la antigua plaza, de muchos rincones de la República mexicana.

La construcción de la Central de Abasto, en la década de los setenta del siglo xx fue la respuesta a una de las demandas imperativas de la capital del país, cuyo mercado principal, La Merced, ya no respondía con eficiencia a las necesidades de la época. Por el contrario, el espacio físico que ocupaba en el centro de la ciudad y la creciente demanda de consumidores, ocasionaban congestionamientos vehiculares y el retraso en la carga y descarga oportuna de los productos; por lo que era urgente buscar una mejor opción.

 

Con el compromiso de crear un nuevo recinto que conjugara tradición con modernidad, las autoridades encargaron el diseño del proyecto a Abraham Zabludovsky, uno de los mejores arquitectos del mundo, quien realizó una impresionante obra por su tamaño y funcionalidad. Además, su estratégica ubicación geográfica facilita la entrada y salida de productos hacia cualquier parte de la ciudad de México y de los diversos estados que la rodean.

En marzo de 1981 se iniciaron las obras de la CEDA en el predio denominado Chinamperías, ubicado en la delegación Iztapalapa y fue inaugurada el 22 de noviembre de 1982 por el presidente José López Portillo.